¡Hola! Aunque nací en Santiago y viví hasta los 12 años en la calle más linda de Providencia, esas con nombres de flores :), soy muy de Pueblo, de la ciudad natal de mis padres, Los Andes. Mi primer “banco joyero”, fue el escritorio de mi abuelo cuando era chico ( y que aún existe) donde me instalé con mis mostacillas y cordeles que compraba en la calle Rosas, lo tuve a los 7 años en la casa de mis abuelos, y le vendía "gratis" collares y pulseras a los vecinos. A los 12 años, me fui vivir a Los Andes con mi familia, con la excusa de mis padres que ahí se vivía mejor, ¡con un aire más limpio y con más naturaleza! Así que las idas a Rosas y las mostacillas quedaron en el olvido, porque ahí solo había campo, maleza y muchos bichitos.

Eso ayudó, entre muchas cosas, a estar siempre buscando algo entretenido que hacer y crear. Más grande, estuve en clases de mosaico, muebles, cerámica gres y fotografía, hasta que el 2014 llegaron por fin los metales.

Aunque soy Psicóloga y profesora de inglés; estos oficios jamás lograron cumplir la sensación de felicidad y amor en el trabajo. NUNCA!  Esto hasta el 2014 que estuve delante de un banco joyero de verdad; ahí todo cambió.

Mi inspiración es la estética por las formas y líneas simples, , el Universos y sus símbolos, la Luna por sobre todo.   “Poder crear algo que tienes en mente, poder tocar y contemplar realmente esa idea, es increíblemente mágico”